La Odisea: el legado de una historia que seguimos viviendo tres mil años después.

Ulises González Garduño

Recientemente se ha hecho viral una gran cantidad de contenido sobre la Odisea, Troya, la mitología griega y demás aspectos relacionados. Todo esto se debe al gran impacto que ha generado la película The Odyssey, dirigida por Christopher Nolan —director británico-estadounidense que ha tenido grandes éxitos como Oppenheimer, Batman: El caballero de la noche y Dunkerque, entre otros—.

La película ha sido tan mediática debido a varios aspectos, entre ellos, porque en ella aparecen actores de Hollywood de gran renombre, como Matt Damon, Charlize Theron, Anne Hathaway y otros más. No obstante, también se ha llevado los reflectores la inconformidad hacia algunos integrantes del elenco que, de acuerdo con algunos sectores, no deberían interpretar sus papeles, acusando a esta película de ser “woke”[1]. A pesar de todo, el veredicto general es que se trata de una gran película, que entretiene y contiene mensajes significativos.

Todo esto ha implicado que mucha gente se pregunte sobre la Odisea, poniendo de manifiesto que una parte importante de la sociedad desconoce esta obra literaria, pese a ser una de las más importantes de la humanidad, por lo menos del mundo occidental[2]. Precisamente, este artículo trata de aprovechar esta coyuntura para divulgar el impacto que han tenido la Ilíada y, especialmente, la Odisea en la humanidad a lo largo de casi tres mil años.

Para ello, es indispensable hablar del personaje a quien se le atribuyen estas obras.

1. ¿Quién es Homero?

    La Ilíada y la Odisea son epopeyas[3] atribuidas a Homero quien se piensa que vivió entre los siglos VIII y VII a. C., no obstante, no se tiene la certeza absoluta sobre su identidad.

    Debido a ello, se han realizado debates respecto a su origen y veracidad. En ese sentido, historiadores, filólogos y arqueólogos discuten si Homero fue realmente una persona, si ambas obras fueron escritas por el mismo autor o si, por el contrario, son el resultado de una larga tradición oral recopilada posteriormente bajo un solo nombre. Este debate se conoce como “cuestión homérica”.

    Dentro de este debate se argumenta que las epopeyas comenzaron a difundirse en una época en la que la escritura apenas se estaba consolidando en Grecia, por lo que gran parte del conocimiento se transmitía de manera oral. Solo mucho tiempo después estas historias se plasmaron por escrito.

    Por ello, algunos investigadores sostienen que Homero fue un extraordinario poeta que recopiló y dio unidad a una tradición mucho más antigua. Por su parte, algunos otros consideran que nunca existió un autor único y que “Homero” representa, en realidad, el nombre con el que la posteridad identificó un conjunto de composiciones épicas surgidas de distintos narradores.

    Aunque probablemente nunca conozcamos la verdad, existe un consenso mucho más importante: independientemente de quién haya sido su autor, la Ilíada y la Odisea marcaron el nacimiento de la literatura occidental. Su influencia se extiende desde la filosofía griega hasta la novela contemporánea, pasando por el arte, la política, la estrategia militar, la psicología, la economía y prácticamente cualquier manifestación de la cultura occidental.

    Tal vez, solamente la Biblia han dejado una huella mayor en nuestra civilización.

    2. Aspectos relevantes para entender la Ilíada y la Odisea.

    Con el estreno de la película de la Odisea me percaté de que una buena porción de la población confunde estas historias, que, aunque están estrechamente vinculadas, son distintas y cumplen funciones diferentes dentro del llamado ciclo troyano[4].

    Por un lado, la Ilíada proviene de Ílion o Ilión, uno de los nombres con los que los antiguos griegos conocían a la ciudad de Troya. Su significado puede traducirse como “el poema sobre Ilión”.

    Además, películas como “Troya” y diversas expresiones artísticas han propiciado la creencia de que esta obra aborda toda la Guerra de Troya. En realidad, solamente se narra la culminación del conflicto.

    El eje central de la narración es la cólera de Aquiles. Ésta fue desatada luego de un enfrentamiento con Agamenón, —comandante del ejército griego — provocando el abandono de Aquiles del combate. Su ausencia repercute en la batalla y los griegos se ven rebasados. No obstante, durante las batallas muere Patroclo, propiciando el regreso de Aquiles al campo de batalla y el memorable duelo contra Héctor, príncipe de Troya.

    Cabe señalar, que uno de los sucesos más famosos relacionados con la Guerra de Troya no aparece en esta obra: el caballo de Troya.

    Esta estrategia es atribuida a Odiseo y sucede posteriormente a los acontecimientos descritos en la Ilíada. Se hace referencia a este sucedo en distintos pasajes de la Odisea. Más tarde, Virgilio lo mencionaría con mayor detalle en “La Eneida”.

    Por su parte, la Odisea toma su nombre de su protagonista: Odiseo, rey de Ítaca, conocido en la tradición latina como Ulises.

    En esta obra se narran los sucesos posteriores a la caída de Troya[5], donde los reyes griegos retornan a sus hogares. Mientras algunos logran regresar relativamente pronto, el destino de Odiseo fue muy distinto, pues demoró diez años en volver.

    Durante ese tiempo se enfrentó a criaturas mitológicas como el cíclope Polifemo, las sirenas, Escila y Caribdis; resistir las tentaciones de la hechicera Circe y de la ninfa Calipso; descender incluso al mundo de los muertos para consultar al adivino Tiresias; y superar innumerables obstáculos antes de recuperar su reino, reunirse con Penélope y reencontrarse con su hijo Telémaco. ¡Toda una odisea!

    Sin embargo, reducir a la Odisea a un simple relato de aventuras sería injusto y además se queda muy corto.

    La obra es una reflexión sobre la inteligencia, la perseverancia, el liderazgo, la prudencia y la capacidad humana para sobreponerse a la adversidad. A diferencia de héroes como Aquiles, cuya grandeza depende de su fuerza, Odiseo triunfa gracias al ingenio, la palabra y la estrategia.

    Quizá esa sea una de las razones por las que, mientras muchos héroes de la antigüedad quedaron confinados a los libros de historia, Ulises continúa acompañándonos casi tres mil años después. Su viaje terminó hace mucho tiempo, pero su legado sigue formando parte de nuestra manera de pensar, de hablar e incluso de comprender el mundo.

    3. ¿Odiseo o Ulises?

    En este pequeño texto he utilizado indistintamente los nombres de Odiseo y Ulises para referirme al guerrero griego. Quienes se acercan por primera vez a la literatura clásica podrían confundirse y cuestionarse: ¿el protagonista de la Odisea se llama Odiseo o Ulises?

    La respuesta es que ambos nombres son correctos.

    Por un lado, Odiseo proviene del griego antiguo (Ὀδυσσεύς, Odysseús) y es el nombre utilizado por Homero en la Odisea. Por su parte, Ulises surge de la adaptación latina (Ulixes), difundida siglos después por los escritores romanos.

    En realidad, la influencia de Roma sobre la cultura occidental hizo que durante muchos siglos el héroe fuera conocido principalmente como Ulises, siendo la denominación que predominó en la literatura europea, en los libros escolares e incluso en el habla cotidiana de los países hispanohablantes.

    Hoy ambas formas conviven sin problema. En realidad, no se trata de dos personajes distintos, sino del mismo rey de Ítaca visto desde dos tradiciones culturales diferentes: la griega y la romana.

    4. ¿Quién era realmente Odiseo?

    Cuando observamos las esculturas griegas, vemos películas como la de 300, o leemos las descripciones de los héroes y guerreros, lo primero que se nos viene a la mente son humanos fuertes con la capacidad para derrotar bestias y ejércitos. Sin embargo, Odiseo no necesariamente se caracterizaba por esas cualidades.

    Seguramente no era el más fuerte, ni el más veloz, tampoco invulnerable, sino que su mayor virtud era la inteligencia.

    Tal vez cuando pensamos en Aquiles, nos queda claro que jamás podremos ser tan fuertes como “invencibles”[6] como él. No obstante, Ulises representa algo mucho más cercano a nosotros, los mortales, y lo que ha impulsado al desarrollo de las sociedades: la capacidad de analizar un problema, adaptarse a circunstancias y encontrar soluciones.

    Homero lo describe como “el de los muchos ardides”, “el fecundo en recursos” o “el de muchas astucias”. Con esto no se retrata a un hombre que engaña para cumplir con sus objetivos, sino destaca algo muy valorado por los griegos: la mētis, que implica inteligencia y prudencia.

    Estas cualidades lo diferencian de otros héroes, quienes buscaban resolver los conflictos a través de la fuerza, mientras que Odiseo era diplomático, consejero y estratega. Él persuadía a los líderes griegos, mantenía unido al ejército en momentos de crisis y, según la tradición, es el autor intelectual de la estrategia que finalmente permitió conquistar Troya: el famoso caballo de madera.

    En la Odisea se exponen los sucesos que ponen a prueba a Ulises, ya que a lo largo de su viaje debe tomar decisiones complicadas:

    1) Cuando enfrenta al cíclope Polifemo, no opta por derrotarlo a través de la fuerza física, sino que utiliza el engaño para escapar.

    2) Para atravesar el canto de las sirenas, sabe que no podría resistirse a la tentación y ordena que lo aten al mástil de su embarcación para evitar caer en la trampa (mientras sus soldados utilizaban cera en los oídos).

    3) Cuando existen dos destinos atroces: Escila y Caribdis, sabe que no existe una ruta completamente segura y elije la alternativa que minimiza las pérdidas, aun sabiendo que implicará un sacrificio.

      Todo este tipo de estrategias o análisis lo seguimos llevando a cabo hoy en día para dar soluciones a los problemas contemporáneos, quizá por ello Odiseo está más vigente de lo que se pudiera imaginar.

      En las siguientes secciones veremos que, aun cuando muchas personas nunca hayan leído la Ilíada o la Odisea, han sido influenciadas por sus expresiones, metáforas e ideas sin siquiera ser conscientes de ello. Esa es, una de las pruebas de la vigencia de Odiseo.

      Un legado que sigue vivo tres mil años después

      5. La influencia de las obras homéricas en la vida contemporánea.

      Ciertamente sorprende saber que muchas personas desconocen el origen de varias expresiones que utilizamos a diario y que están relacionadas con estas obras, desde conceptos presentes en la política, la economía o la informática, e incluso la manera en que entendemos el liderazgo y la estrategia.

      Pocas obras literarias pueden presumir un legado semejante. Voy a mencionar algunas de ellas, las cuales se profundizan en las notas al pie de página para quienes quieran saber más al respecto:

      a) Una odisea.

        Hoy decimos que un trámite, viaje, recorrido o evento fue “toda una odisea”, al referirnos a algo que costó mucho trabajo o que duró más de lo previsto y estuvo lleno de momentos complicados.[7]

        b) El talón de Aquiles.

        Actualmente se utiliza la expresión “talón de Aquiles” para referirnos al único punto débil de personas, equipos deportivos, organizaciones, empresas o incluso países que aparentemente eran invencibles[8]

        c) El caballo de Troya.

        Hoy en día, el “caballo de Troya”, los troyanos o algo vinculado a esto, se relaciona con algo que aparenta ser inofensivo mientras oculta un propósito completamente distinto.

        Uno de los casos más conocidos es el de los virus troyanos, ya que son programas que aparentan ser legítimos para infiltrarse en un sistema y vulnerarlo.[9]

        d) La manzana de la discordia.

        Seguramente alguna vez han escuchado que algún asunto se convirtió en “la manzana de la discordia”, cuando algo se vuelve tentación y provoca enfrentamientos entre personas, familias, empresas o cualquier grupo social.[10]

        e) El canto de las sirenas.

        El “canto de las sirenas” representa una seducción peligrosa, un engaño que está oculto o una tentación sumamente irresistible.[11] Incluso, siglos después el filósofo y politólogo Jon Elster utilizó este concepto para explicar los comportamientos racionales e irracionales.

        f) Entre Escila y Caribdis

        Estar “entre Escila y Caribdis” implica estar atrapado entre dos riesgos peligrosos e inevitables, donde elegir cualquiera de ellos implica asumir daños y pérdidas. Esto se usa en finanzas, economía e incluso en la política.[12]

        Estas expresiones son parte del legado de estas obras que trascienden más allá de la literatura.

        Y es que, aunque gran cantidad de personas nunca hayan leído las obras, seguramente tienen una noción general respecto a las palabras, metáforas e ideas influenciadas por estas epopeyas.

        Cabe resaltar que este legado no se limita a lo anterior. Incluso también ha servido como inspiración para algunas de las obras más importantes de la literatura universal y siguen influyendo en aspectos como la economía, la ciencia política, la psicología, el cine y la tecnología.

        6. Otras grandes obras que han sido influenciadas por la Odisea.

        A lo largo de este artículo se han compartido diversos elementos que dejan clara la influencia de las obras de Homero.  No obstante, en diversas épocas se ha reinterpretado a Odiseo. Para algunos ha sido el aventurero por excelencia; para otros, el símbolo del conocimiento, del liderazgo o de la inteligencia estratégica. Esa capacidad de adaptarse a distintos contextos explica por qué sigue inspirando a escritores, filósofos, economistas, cineastas y científicos.

        6.1. Odiseo en la literatura.

        Algo increíble es que no solamente la Odisea puede considerarse como una de las obras más importantes de la historia, sino que además ha servido de inspiración para otras obras que también son referentes en la literatura.

        Uno de los ejemplos más conocidos es Ulises (Ulysses), del dublinés James Joyce, publicada en 1922. En esta novela, inspirada en la Odisea, se aborda la travesía del protagonista en la ciudad de Dublín durante un solo día. Cabe destacar que es considerada la mejor y más influyente obra literaria en lengua inglesa del siglo XX.

        En América Latina tenemos a Ulises criollo, de José Vasconcelos (uno de los más grandes intelectuales mexicanos). Es una obra autobiográfica, en la que utiliza la figura del héroe homérico para representar su propio proceso de formación personal, política e intelectual.

        Otro referente es la Eneida, de Virgilio. Escrita varios siglos después de la Odisea, la obra narra el viaje de Eneas tras la caída de Troya y es el puente entre la tradición griega y la cultura romana.

        Más recientemente, la escritora canadiense Margaret Atwood publicó Penélope y las Doce Criadas, una novela que reinterpreta la Odisea considerando la perspectiva feminista, la de Penélope.

        En 1979, el filósofo y politólogo noruego Jon Elster publicó Ulises y las sirenas. Estudios sobre racionalidad e irracionalidad, donde uno de los episodios más famosos de la Odisea sirve de inspiración para comprender cómo toman decisiones las personas y las instituciones.

        6.2. El legado en el cine, el arte y la tecnología.

        Desde el Renacimiento hasta nuestros días, pintores se han inspirado en la Ilíada y la Odisea. Por ejemplo: el “Vaso de las sirenas”[13] del Museo Británico, fechado entre los años 480 y 470 a.C.; “Ulises burlando a Polifemo” de J. M. W. Turner; “Ulises y las sirenas” y “Circe ofreciendo la copa a Ulises”, ambas de John William Waterhouse; “Las sirenas y Ulises” de William Etty; las pinturas “Ulises y Calipso” y “Odiseo y Polifemo” de Arnold Böcklin; la obra “Ulises y las sirenas” de Herbert James Draper; entre otros.[14]

        Asimismo, gran cantidad de películas han adaptado o reinventado estas obras[15]:

        a) L’île de Calypso: Ulysse et le géant Polyphème (1905). Es un corto de cuatro minutos de duración que combina dos pasajes diferentes de la Odisea.

        b) Ulises (1954). Aquí el protagonista es el famoso Kirk Douglas en el papel de Ulises, además Silvana Mangano interpreta dos papeles: el de Penélope y el de Circe.

        c) Helena de Troya (1956). Es una reinterpretación de la Guerra de Troya, pero desde el punto de vista de Helena.

        d) El retorno de Ringo (1965).  Adapta lo sucedido en la Odisea a un escenario del Oeste.

        e) Nostos: El retorno (1989). Es una película italiana donde se plasma una nueva versión del retorno de Ulises.

        f) O Brother! (2000). Es una sátira contemporánea de la Odisea.

        g) Cold Mountain (2003). Es otra película que se inspira en la Odisea, pero cuyo contexto y protagonistas se encuentran en otra época y región.

        h) Troya (2004). Probablemente es una de las películas más famosas donde se puede ver en acción a héroes como Aquiles y Ulises. Además, se convirtió en un éxito taquillero. 

        i) Keyhole (2011). En esta ocasión el protagonista llamado Ulysses Pick también intenta retornar a su hogar, solamente que este personaje es un gánster.

        j) The Return (2024). Es una versión de la Odisea, probablemente no tan conocida.

        k) La Odisea (2026). Es la última versión de esta historia y de la cual ya se escribió en la introducción.

          Asimismo, existen gran cantidad de otros objetos, como programas informáticos, videojuegos, camionetas, empresas, proyectos científicos, satélites y misiones espaciales, que utilizan nombres como Odyssey, Odysseus, Ulysses o Trojan.

          Incluso blogs de análisis y opinión se inspiran en este nombre.

          7. ¿Por qué este blog se llama Odiseo?

          Conociendo todo el contexto anterior, quizá sea más sencillo comprender por qué este espacio lleva ese nombre.

          En primer lugar, mi nombre es Ulises, la forma latina con la que se conoce al rey de Ítaca.

          Sin embargo, cuando llegó el momento de dar identidad a este proyecto, decidí regresar a su origen y adoptar el nombre griego: Odiseo.

          La elección se debe a que Odiseo representa el espíritu de solucionar, a través del conocimiento y estrategia, las dificultades que se nos presentan en la sociedad actualmente, y con ello, enfrentar los retos de un mundo cada vez más complejo, turbulento e incierto.


          [1] Es importante señalar que este término originalmente proviene de la comunidad afroestadounidense para referirse a quienes se enfrentan al racismo. Posteriormente, comenzó a abarcar otros tipos de desigualdades sociales, como las relacionadas con el género, así como diversas políticas progresistas, principalmente impulsadas por las izquierdas, en la búsqueda de la justicia social. No obstante, en los últimos años los grupos conservadores comenzaron a utilizarlo de manera despectiva para referirse a los movimientos e ideologías progresistas o de izquierda que perciben como censuradores o que buscan imponer determinadas ideologías.

          [2] Nos referimos a los países que se desarrollaron a partir de la herencia de la antigua Grecia y Roma, el cristianismo (católico y protestante), la Ilustración y el liberalismo, y que, para fines prácticos, hoy en día se encuentran alineados con instituciones como la OTAN, la OCDE, entre otras.

          [3] Poemas épicos o narrativos escritos con versos largos.

          [4] Son los poemas de la época de la Grecia arcaica que versan respecto a los acontecimientos de la leyenda de la guerra de Troya.

          [5] Después de una guerra de 10 años.

          [6] Con excepción de su talón.

          [7] Poco hay que explicar adicionalmente después de conocer el recorrido de Odiseo para regresar a Ítaca (que duró 10 años). Su historia convirtió el nombre de la obra en sinónimo universal de cualquier recorrido largo, complejo o lleno de obstáculos.

          [8] Es importante aclarar que, aunque esta expresión se identifique con la Ilíada, en realidad no aparece narrado en ella, sino que surge de la obra “Aquileida” de Estacio, escrita en el siglo I d.C.

          En ella se narra que Tetis, madre de Aquiles, quiso hacer invulnerable a su hijo sumergiéndolo en el río Estigia, cuyas aguas otorgaban protección sobrenatural. Sin embargo, al sujetarlo por el talón para introducirlo en el río, esa parte del cuerpo quedó sin contacto con el agua.

          Años después, durante la Guerra de Troya, una flecha disparada por Paris —guiada por Apolo, según algunas versiones— se clavó en ese preciso lugar, provocando la muerte del guerrero más poderoso del ejército griego.

          Desde entonces, el “talón de Aquiles” representa esa pequeña debilidad capaz de derribar incluso al más fuerte.

          [9] El caballo de Troya no se menciona en la la Ilíada, pero sí, de manera muy breve en algunos pasajes de la Odisea. En realidad, no fue hasta varios siglos después (siglo I a.C.) en la obra de la Eneida de Virgilio, donde se narra con el detalle que conocemos hoy en día. Este consiste básicamente en lo siguiente:

          Ante la imposibilidad de penetrar las murallas de Troya y después de 10 largos años, a Odiseo se le ocurrió la idea de fingir la retirada del ejército, y dejar frente a las murallas un enorme caballo de madera como ofrenda.

          En realidad, dentro de este caballo permanecía oculto un grupo de guerreros griegos.

          Los troyanos lo creyeron, y como compartían dioses pensaron que debían aceptar la ofrenda y meter al caballo dentro de la ciudad. Durante la noche, los soldados salieron de su escondite, abrieron las puertas de Troya y permitieron la entrada del resto del ejército, poniendo fin al conflicto y ganando la batalla.

          [10] Según la mitología griega esto sucedió antes de la Guerra de Troya y no forma parte de la Ilíada ni de la Odisea, — sino de un poema épico llamado “Cipira” (siglo VII a.C.) — pero su relación es importante ya que explica el origen del conflicto que dará lugar a ambas obras.

          Todo comenzó durante la boda de Peleo y Tetis, padres de Aquiles, a la que todos los dioses fueron invitados, excepto Eris, la diosa de la discordia.

          Al no ser invitada, esta se ofendió y lanzó una manzana de oro con la inscripción: “Para la más bella”.

          Esta manzana no tenía una dueña en particular, sino que 3 diosas reclamaron su propiedad: Hera, Atenea y Afrodita. Esto generó un conflicto que Zeus decidió que debía de resolver Paris, príncipe de Troya.

          Ante esto cada diosa intentó convencerlo ofreciéndole distintos regalos. Hera prometió poder; Atenea, sabiduría y éxito militar; y Afrodita, el amor de la mujer más hermosa del mundo. Paris eligió a Afrodita, y la mujer terminó siendo Helena de Esparta, cuya huida hacia Troya desencadenó la guerra más famosa de la antigüedad.

          [11] En una de las tantas aventuras de Ulises, este y su tripulación debían transitar cerca de las sirenas, que eran criaturas que tenían la cualidad de atraer a los marineros, ayudándose de un canto tan hermoso que era irresistible. Quienes lo escuchaban dirigían sus embarcaciones hacia ellas y terminaban muriendo.

          [12] Uno de los eventos más estresantes durante la travesía fue cuando de un lado estaba Escila, un monstruo marino de múltiples cabezas capaz de devorar a varios marineros, y del otro, Caribdis, un remolino marino que absorbía embarcaciones completas para luego expulsarlas nuevamente.

          Lo trágico del asunto es que no existía una tercera opción. Si se alejaba de uno inevitablemente se acercaba al otro.

          [13] En esa época las sirenas se representaban como entes con alas, y no con cola de pez.

          [14] Para mayor referencia revisar: https://www.most-iconic-art.com/es-es/blogs/pinturas-famosas/the-odyssey-in-art?srsltid=AfmBOopm0AXWBuspsgZ5A-qn9WUgqFueySh_O3Lu01rEsuIHzVSojiVb

          [15] Para mayor referencia revisar: https://www.revistagq.com/galeria/la-odisea-peliculas-basadas-en-homero

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