Rey claro y peón oscuro: El juego injusto de la movilidad social

José Martín Reyes Rugerio[1]

Supongamos que existe un tablero de ajedrez imaginario donde hay piezas blancas, representadas por las personas con tonos de piel claros y que se ajustan a los estereotipos de belleza dominante, estas piezas se mueven con total libertad, saltan a su oponente, capturan sin piedad y coronan reinas con facilidad. En cambio, las piezas negras, representadas por las personas con tonos de piel más oscuro y que no encajan en los cánones de belleza establecidos, se mueven con torpeza, no pueden saltar, son capturadas fácilmente y su camino a la coronación está llena de obstáculos.

Este texto tiene el propósito de explorar las reglas injustas de este juego imaginario de ajedrez, en donde se aborda cómo el tono de piel y los estereotipos de belleza actúan como una barrera para la igualdad de oportunidades en la movilidad social.

México es una nación de contrastes, no solo por su asombrosa diversidad cultural que va más allá de sus paisajes y tradiciones. En este país, la ley y la realidad parecen vivir en mundos paralelos. Por un lado, la promesa legal que establece el Artículo 1o de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, garantiza las libertades y derechos fundamentales de todas las personas, sin distinción de origen étnico, género, edad, discapacidades, clase social, religión o cualquier otra condición. Por otro lado, la cruda realidad clama justicia social para los grupos vulnerables como las personas indígenas, mujeres, personas con discapacidad y personas de la comunidad LGBTQ+.

En definitiva, las personas en México continúan afrontando diversos obstáculos no solo para hacer efectivos sus derechos básicos, sino además para tener acceso a la igualdad de oportunidades de movilidad social.

De acuerdo con el Proyecto sobre Discriminación Étnico-Racial en México (PRODER), una iniciativa del Colegio de México que busca estimar los niveles de discriminación percibida por las personas residentes en México, señala que 41% de las más de 7 mil personas encuestadas declararon haber sufrido al menos un evento de discriminación en su vida (Güémez y Solís, 2021). Esta cifra destaca no precisamente por la cantidad de personas que pudieran percibirse como discriminadas, si no más bien por los motivos de discriminación.

Gráfico 1. Razones de discriminación según tono de piel, por sexo

Güémez y Solís, 2021.

Como se puede apreciar, el Gráfico 1 va más allá de simplemente evidenciar un conjunto de números fríos y porcentajes. Los datos nos cuentan una historia sobre esa otra realidad de México, exponiendo los prejuicios a los que se ven expuestos los grupos sociales históricamente marginados.

Un aspecto particularmente alarmante es la situación a la que se enfrentan las mujeres mexicanas con tonos de piel más oscuros. Estas mujeres cargan sobre sus hombros un doble peso de discriminación, siendo víctimas de sesgos raciales, así como por cuestiones de género.

En el ajedrez, la reina se considera la pieza más poderosa, capaz de moverse en cualquier dirección y en cualquier número de casillas, incluso cuando el peón asciende a la última fila se da lugar a “la coronación” en donde tiene la posibilidad de convertirse en reina. Sin embargo, las mujeres mexicanas con tonos de piel oscuros, a pesar de su fuerza y potencial, se enfrentan a barreras sistémicas como el peón que lucha contra un sinfín de obstáculos. Al igual que el peón, la pieza más básica que inicia su camino desde una posición desaventajada soñando convertirse en reina, la mujer de piel morena aspira a romper las barreras que la limitan su movilidad a través del tablero de la sociedad.

Por otro lado, la imposición de los estándares de belleza genera un sistema de exclusión que perpetúa la discriminación basada en la apariencia física, según lo revelado en los datos del PRODER. Adicionalmente, la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) 2022, indicó que el peso o la estatura es el segundo motivo de discriminación más frecuente (27.5% de la población de 18 años y más) solo después de la forma de vestir o el arreglo personal (30.6%) (INEGI, 2022). Este sesgo omnipresente, a menudo se nutre de los mensajes emitidos por los medios de comunicación, ciertas normas culturales e incluso la historia, creando una jerarquía de la atracción que brinda mayor valor a ciertos rasgos físicos. Esta situación no solo limita el acceso a la educación o al empleo, además restringe las oportunidades para la movilidad social en general.

Organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) reconocen la relevancia de incorporar variables subjetivas en su análisis del bienestar. Esta novedosa perspectiva incluye la medición de los sentimientos como la satisfacción y la felicidad (OCDE, s.f.). En ese sentido, el PRODER permite identificar los niveles de bienestar subjetivo medidos por la satisfacción con la vida y la autopercepción de la salud, de acuerdo con diferentes características étnico-raciales (Reyes y Solís, 2022).

Gráfico 2. Porcentaje de auto percepción de la salud de acuerdo con los quintiles más bajos y altos del índice ITA[2]

Nota: Q1=tonos más oscuros de piel, Q5=tonos más claros.
Reyes y Solís, 2022.

Los datos del Gráfico 2 delatan una realidad casi imperceptible pero profundamente inquietante al observarse que las personas con tonos de piel más claros tienden a autopercibirse con mejor salud, asociando su apariencia con atributos positivos que la sociedad considera más deseables. Sin embargo, esta fotografía es solo la punta del iceberg ya que detrás de la autopercepción sesgada se esconden los estándares de belleza que generan una ola de otros tipos de discriminación como la laboral, la educativa o la social, manteniendo la desigualdad y obstaculizando el desarrollo colectivo e individual.

En el tablero de la vida es momento de redefinir las reglas del juego, para ello es necesario que todas las piezas, desde las instituciones públicas, la sociedad civil, los individuos y todos los actores involucrados trabajen en coordinación colectiva para promover la justicia social y la igualdad de oportunidades para todas las personas independientemente de su apariencia física. Es hora de que juntos demos jaque mate a la discriminación, a la desigualdad y a la sociedad que excluye, jaque mate a esas piezas que tanto han limitado las oportunidades de éxito para las y los mexicanos.

Referencias bibliográficas:

Güémez, B. y Solís, P. (2021). Discriminación percibida según sexo y tono de piel en México. Reporte de la Encuesta Proder # 3. https://discriminacion.colmex.mx/ México: El Colegio de México.

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). (2022). Discriminación en México. https://www.inegi.org.mx/tablerosestadisticos/discriminacion/

Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). (s.f.). Better Life Index. https://www.oecdbetterlifeindex.org/es/

Reyes Martínez, J. y Solís, P. (2022). Bienestar y características étnico-raciales en México. Reporte de la Encuesta PRODER # 6. https://discriminacion.colmex.mx/ México: El Colegio de México.


[1] Internacionalista, Especialista en Desarrollo Social y Maestrante en Políticas Públicas. Busco entender el mundo a través de la riqueza de los viajes, la estrategia del ajedrez y la inmersión en la esencia de cada cultura local.

[2] Índice estandarizado ITA (o Individual Typological Angle en inglés) se compone por el nivel de luminosidad (L*) y la dimensión de la pigmentación amarilla (b*) y adquiere valores más altos en la medida en que el tono de piel es más claro. En la encuesta PRODER 2019 l a medición del ITA se realizó mediante colorímetros ópticos digitales. En el gráfico 2, los quintiles más bajos del ITA representan tonos más oscuros de piel, mientras que los quintiles más altos indican tonos más claros (Reyes y Solís, 2022).

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